De vuelta al garaje.

Alejandro Mesonero Romanos

Empecemos con el logo de CUPRA. ¿Qué significa?

Estamos alterando las normas básicas del mundo de la automoción. Nos preocupa más el espíritu y la filosofía que hay detrás de CUPRA que centrarnos en el producto como algo aislado. Queríamos crear el sentimiento de pertenencia a una familia. Por eso, se nos ocurrió la analogía de los triángulos. Imagina dos triángulos que se cruzan. El triángulo como forma es muy dinámico, tiene una base estable y apunta a una dirección clara.

Y después le habéis dado la vuelta.

Para darle más velocidad y hacerlo más dinámico. Además, nuestros productos se complementarán con piezas, accesorios y colecciones. También estamos valorando distintas asociaciones con otras marcas e individuos para proporcionar una experiencia CUPRA completa. Para nosotros, no se trata solo del producto: lo vemos desde una perspectiva mucho más tridimensional.

¿Cuál es la idea detrás de CUPRA?

Como concepto, el de puro rendimiento está un poco anticuado. No se trata solo de apurar la última fracción de segundo de velocidad. Cuando miras más allá, ves un nuevo elemento en nuestros coches. Buscamos algo más refinado, que no sea drásticamente llamativo o intenso, sino algo más elegante y chic. Nuestro objetivo es que sea algo más relajado y elegante.

La velocidad es definitivamente uno de los componentes de CUPRA. ¿Cómo definirías la velocidad?

La velocidad es la idea de moverse muy rápido, de mantener alerta los sentidos, la vista, la adrenalina interior, de estar completamente despierto. La sensación de la velocidad en sí misma es mágica. Si subes a un niño de tres años en un carrito y lo empujas, creas una sensación de velocidad y enseguida verás como sonríe. Está dentro de todos nosotros. Cambiar de un sitio a otro rápidamente es genial.

En el mundo CUPRA, puedes saltar de una experiencia a otra como si nada.

Lo importante para nosotros es el trayecto. No se trata solo de la velocidad en sí misma, o simplemente de llegar a un sitio exprimiendo la última milésima de segundo en un giro del circuito de Nürburgring. ¡Algo que ya hemos hecho! Lo divertido es cómo llegar hasta ahí.

¿Qué diferencia hay en conducir un CUPRA a conducir otro coche a la misma velocidad?

Es mucho más que conducir rápido. Es el sonido, los materiales del interior del vehículo, el olor incluso. En un coche de este tipo, todo apela a nuestros sentidos. Primero, se apela en lo visual, así que nos centramos en la apariencia del coche. Pero la agilidad es igual de importante. Algunos elementos están hechos de fibra de carbono, pero no se trata solo de poner unas cuantas piezas de fibra de carbono en el coche. La clave es la ligereza general de los materiales.
Parte del objetivo es conseguir un rendimiento perfecto, utilizar materiales y tejidos bonitos, pero con un diseño sencillo. Por un lado, se trata de volver al garaje.

¿CUPRA se centrará en el conductor?

Sí, en gran medida. Vamos a crear un entorno orientado al conductor, pero no de una forma estrictamente purista en lo que se refiere a las carreras. Utilizamos materiales agradables al tacto: nos gusta el toque humano. Así es como decidimos utilizar el color cobre, un color real, cálido. Queremos transmitir la sensación de calidez de la marca. No es un color frío, como el aluminio, sino, más cercano a la gente, más humano.

¿Cómo será el futuro diseño de CUPRA?

Nada es definitivo. No pretendemos que esta línea vaya a ser la línea característica de CUPRA. Los coches CUPRA son deportivos, tienen carácter, pero no muerden. Sin embargo, la línea que va entre hacer algo con carácter y algo que es agresivo, es muy fina. Definitivamente, a la deportividad de CUPRA le añadiremos un toque de elegancia.

“Estamos convencidos de que el coche eléctrico puede ser un coche de carreras”

Acabáis de presentar el nuevo modelo CUPRA e-Racer.

Sí, ¡y es totalmente eléctrico! Este coche ha sido diseñado desde cero como un coche completamente eléctrico, y uno muy competitivo, además. El objetivo que teníamos era ser lo más rápidos posible con un motor de combustión interna. Respecto al diseño, te cuento una anécdota: ¿recuerdas el primer Cup Racer? Lo fabricamos muy rápido y tuvo un gran éxito. Sin embargo, no tuvimos tiempo de desarrollar la parte aerodinámica, por ejemplo, porque era una especie de proyecto secreto. No hicimos ninguna prueba en la parte aerodinámica.

Para la versión Evolution, nos centramos en el siguiente objetivo: conseguir que el vehículo fuera 8 km/h más rápido, sin tocar el motor, solo utilizando la parte aerodinámica. Y así, el coche será aún mejor. Y así lo hicimos. Y cuando comenzamos a hablar del CUPRA e-Racer, supuso un gran reto para nosotros, porque nuestro objetivo resultó no ser nada fácil. La parte aerodinámica y el peso se han convertido en algo muy importante. Los ingenieros abordaron el tema del peso e intentaron lograr la mejor relación potencia/peso posible. Pero la aerodinámica era cosa nuestra, de los diseñadores. También queríamos que su aspecto fuera más bonito aún que el segundo modelo del Cup Racer. Y aquí estamos.

Lo hemos conseguido. Estamos convencidos de que un coche eléctrico puede ser un coche de carreras, o que un coche de carreras puede ser eléctrico y bonito a la vez si le inyectamos esas emociones de las que hablábamos antes.

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¿Habéis tenido alguna dificultad concreta al desarrollar una nueva marca de coches desde cero?

Tienes que tener muy clara la filosofía. Tienes que entender la filosofía de lo que estás a punto de conseguir. Me he preguntado: ¿cómo te imaginas el coche dentro de cuatro años? Y desde ese punto he comenzado a trabajar.

“Estamos alterando las normas básicas del mundo de la automoción.”

¿Qué más cosas te apasionan, además del diseño?

Conducir. (se ríe)

¿Qué es lo que te motiva? ¿Tienes una actitud concreta ante la vida?

Creo que es hacer lo que me apasiona. Empecé a dibujar coches cuando tenía 11 años en los libros de texto del colegio. Al final, pude estudiar lo que realmente quería, que era diseño.

¿Y qué hay del resto de los que desarrollan y fabrican los CUPRAs, qué les hace especiales?

Nuestra mano de obra se selecciona cuidadosamente. Los empleados tienen que sentir la marca. Y, además, debe ser gente capaz de asumir cierto nivel de riesgo. A veces hay que trabajar mucho para que tus ideas se materialicen. Son gente que dice: entiendo la idea, pero ¿y si lo hacemos de esta otra manera? La gente que trabaja en la parte de producción tiene que ser muy competente. Muchas de las piezas se fabrican y se montan a mano. Prestamos gran atención al detalle, pero también nos apasiona hacer cosas a mano. No puedes hacer esto en una fábrica, necesitas un centro de operaciones más pequeño, como el que tenemos aquí en Martorell.